¿Qué es la acrofobia?

La acrofobia es un miedo exagerado e irracional a las alturas, incluso cuando no se corre un peligro real. Es una de las fobias más comunes. Se estima que puede afectar a un 5 por ciento de la población mundial.

Al igual que el resto de fobias, la acrofobia, o fobia a las alturas, genera fuertes niveles de ansiedad en los individuos que la padecen, lo que provoca una conducta de evitación de la situación temida. En este caso, las situaciones con una altura notable, como asomarse a un balcón, encontrarse al borde de un precipicio o estar en un mirador elevado, desencadenan los síntomas típicos de este tipo de fobia.

Muchas personas se sienten incómodas cuando están en lugares altos, y esta experiencia no se limita a los seres humanos ya que otros mamíferos muestran molestia si llegan a cierta altura también. En base a este planteamiento, algunos estudios sugieren que, en realidad, la acrofobia sería una manifestación exagerada de un miedo normal y con bases racionales. Estos estudios señalan que el miedo a las alturas depende, en gran medida, de los sentidos y que puede provocar ansiedad y miedo en personas que, en el resto de ocasiones, no tienen una gran tendencia a la ansiedad.

¿Por qué sufrimos acrofobia?

Es importante puntualizar que todos tenemos miedo a las alturas desde la infancia. Pero el grado varía de unas personas a otras. Este temor también se presenta en los animales y es adaptativo, nos evita caídas peligrosas. En cuanto a la gente con fobia a las alturas, los motivos que han originado su trastorno pueden ser absolutamente distintos. Veamos algunas de las principales causas:

  • Eventos traumáticos

Generalmente, estos sucesos suelen tener lugar en la niñez. Desde los hechos más corrientes como las caídas hasta grandes accidentes en los que la víctima sea gravemente afectada pueden repercutir en que se origine una fobia. Esto no implica que todas las personas que sufran algún acontecimiento desagradable relacionado con la altura vayan a padecer acrofobia. Por otra parte, hay personas que adquirieron este trastorno a través de la observación a pesar de que ellas no resultaran heridas. Este proceso se denomina aprendizaje vicario. Por ejemplo, si vemos cear a nuestro hermano mayor y observamos su reacción de pánico y dolor, es bastante probable que sintamos miedo cada vez que nos encontremos a una cierta altura.

  • Hay personas más predispuestas desde su nacimiento

Se investiga la posible herencia de factores predisponentes a esta fobia. Por otra parte, algunos expertos afirman que existe un número más elevado de lo normal de acrofóbicos en una misma familia porque los niños observan a sus familiares desde pequeños y acaban desarrollando este trastorno.

  • Sesgos cognitivos

Las desviaciones en nuestros procesos de razonamiento también ejercen un papel importante a la hora de causar fobias como ésta. El procesamiento erróneo de datos sobre las alturas puede originar una preocupación desmedida que de lugar a una fobia. Podemos sobrevalorar la ocurrencia de accidentes o la gravedad de los mismos.

¿Es lo mismo el vértigo que el miedo a las alturas?

Es frecuente que relacionemos estos dos términos porque ambos guardan relación con un malestar vinculado a las alturas, aunque no son de ninguna forma sinónimos. El vértigo es una sensación que provoca que los elementos que se encuentran a nuestro alrededor parezcan moverse (también podemos percibir que estamos girando nosotros). A menudo produce mareos y la pérdida del equilibrio.

Por otro lado, las personas que padecen fobia a las alturas pueden tener vértigo en un momento determinado. Pero esta impresión ilusoria es sólo uno de los síntomas de este trastorno. En definitiva, estas dificultades están relacionados aunque no son equivalentes.

Los síntomas del miedo extremo a las alturas

Tal y como ocurre en todos los tipos de fobias, la fobia a las alturas se manifiesta a través de una serie de síntomas entre los cuales, los más frecuentes, son los siguientes:

1. Ansiedad

La anticipación de accidentes y desgracias a una determinada altura hace que aparezca la ansiedad que es un estado de activación fisiológica y cognitiva en la que todo el foco de atención se concentra en los posibles peligros. Esto produce malestar y, además, impide pensar de manera tan racional como se podría hacer en otros contextos.

2. Agitación y tensión muscular

El miedo irracional a las alturas se manifiesta, entre otras cosas, a través de un estado de tensión muscular en todo el cuerpo. Esto se produce porque el sistema nervioso simpático está muy activado, haciendo que las fibras musculares reciban más señales de activación para que estén preparadas para reaccionar con rapidez.

3. Pánico

Cuando esta sensación de miedo a las alturas es muy extrema y llega de forma abrupta, se pueden dar ataques de pánico.

4. Pérdida de control

Uno de los aspectos cognitivos de la acrofobia es la pérdida de control, es decir, la incapacidad de gestionar bien procesos mentales, como el manejo de la atención por ejemplo.

5. Taquicardia

El aumento abrupto del pulso sanguíneo hace, además, que aparezca una sensación de falta de aire.

6. Dolor de cabeza

Una vez que ya han aparecido el resto de síntomas, es muy frecuente experimentar también dolor de cabeza, producido por los cambios en la presión sanguínea y por la sobre-activación del sistema nervioso.

¿Que consecuencias provoca la fobia a las alturas ?

A pesar de que la acrofobia puede parecer un problema no demasiado importante y que, mientras la persona no se acerque a lugares elevados, no tendría porque interferir en su vida cotidiana, la realidad es que puede resultar un trastorno muy incapacitante, que además afecta a una de cada 20 personas.

Ámbito laboral: 

Esta fobia no sólo incapacita para trabajar en lugares altos como andamios o postes de electricidad, trabajos totalmente vetados para estas personas. Los pacientes con acrofobia pueden ver como su miedo a las alturas interfiere en su vida laboral en muchos aspectos, como sentirse incómodo al trabajar en un piso muy elevado de un edificio de oficinas, o al tener que pasar por puentes o carreteras cercanas a acantilados para ir a trabajar. A menudo a esta fobia se le une la aerofobia o incapacidad de volar, lo que puede resultar un grave problema en algunos puestos de trabajo. También, en los casos de acrofobias extremas, la persona puede sentirse incapacitada para subirse a una máquina o a una escalera, que son actividades muy comunes en algunos centros de trabajos como fábricas, supermercados o almacenes.

Ocio: 

Hay muchas actividades de ocio que la persona con acrofobia no podrá realizar. La mayoría de los deportes extremos estarán totalmente vetados pero, sin llegar a esos puntos, la persona con acrofobia puede encontrarse incapacitada para hacer senderismo, pasear cerca de acantilados, subir a las atracciones en una feria… Esto puede hacer que pierda algunas oportunidades para relacionarse con los demás.

Situaciones de peligro: 

La persona con acrofobia puede ser incapaz de reaccionar en una situación de peligro (por ejemplo, si tiene que bajar por una escalera para escapar de un incendio) o incluso generar situaciones de peligro donde no las hay. Si el paciente se encuentra en una altura peligrosa, y su fobia se desata, algunos de sus síntomas (como los mareos, los temblores o la parálisis) pueden ponerle en una situación de peligro real a él o a la gente que le acompaña. Otras veces pueden generar situaciones de peligro por sus conductas de evitación, como cuando realizan un giro brusco o invaden el carril contrario para no conducir cerca del borde de una carretera.

Evitación:

Para no encontrarse en situaciones en las que pueda perder el control o quedar en ridículo, la persona evitará encontrarse en algunas situaciones, ya sea porque sabe que puede encontrarse en una altura que desencadene su miedo o simplemente porque sospecha que puede haberla. Esto hará que se sienta menos capacitado para hacer cosas, que se vea menos que los demás y que su autoestima se resienta.

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