¿Qué es la agorafobia?

La agorafobia es el miedo patológico a los espacios abiertos y, por extensión, a otros muchos espacios en los que escapar o recibir ayuda pueda ser difícil o embarazoso en el caso de sufrir un ataque de ansiedad.

“Acabé de trabajar y me dirigía a tomar el metro para regresar a mi casa, pero de pronto, y sin previo aviso, comenzé a sentir dolor en el pecho, sensación ahogo, palpitaciones … Pensé que estaba sufriendo un infarto. Tomé un taxi para llegar al servicio de urgencia de un hospital, donde, tras una completa exploración, me diagnosticaron un trastorno por estrés. En ese momento logré tranquilizarme y me fuí para casa. Unos días después, empecé a pensarlo y de nuevo volví a sentirme mal, con los mismos síntomas. Cada vez lo pensaba más. Me ha entrado un miedo horroroso a la muerte, a perder el dominio del cuerpo y de la mente. Evito los transportes públicos, espacios cerrados y abiertos, los grandes almacenes. Me siento un poco más tranquilo si me acompañan. Conducir mi coche también me da miedo, por si me mareo o me da algo. Si no tengo más remedio, intento hacerlo pero sabiendo si en mi recorrido hay hospitales o clínicas, teniendo presente en cada momento las direcciones a tomar, por si sufro un infarto o accidente interno. Evito las autopistas, por no tener la posibilidad de salida inmediata, y las retenciones que pudieran bloquearme. Lo paso fatal.”

La agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad y quien lo padece teme situaciones reales o anticipadas en las que podría tener un ataque de pánico o sentirse atrapado, indefenso o, incluso, vergüenza. Es habitual que quienes han sido diagnosticados de agorafobia la padezcan después de tener uno o más ataques de ansiedad, por lo que comienzan a evitar los lugares donde puede volver a ocurrir.

Los agorafóbicos evitan las multitudes, o estar en un lugar público, o calles muy transitadas. El miedo puede ser tan intenso que es habitual que sientan que no pueden salir de casa. Solo en ella se sienten seguros. Es un trastorno que afecta en mayor proporción a mujeres que a hombres, y la edad de comienzo se sitúa aproximadamente entre los 25 y los 30 años. Aún así existen casos en que el inicio puede darse en cualquier momento entre los 5 y los 58 años. Las personas entre los 45 y los 64 años tienen menos riesgo de desarrollar una agorafobia.

Tipos de Agorafobia

Según el sistema de clasificación DSM-IV (American Pschiatric Associaton, 1994) podemos clasificar de diferente manera la Agorafobia y Trastornos de Pánico:

  • Trastornos de Pánico con Agorafobia
  • Agorafobia sin historia de Trastorno de Pánico
  • Trastorno de Pánico sin Agorafobia

Sin embargo la CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, 1992) tiene la siguiente clasificación:

  • Agorafobia sin Trastorno de Pánico
  • Agorafobia con Trastorno de Pánico
  • Trastorno de Pánico

Características de la Agorafobia

Evitar situaciones temidas

Las personas con agorafobia acaban evitando multitud de situaciones y lugares por el malestar que le generan.

Algunos ejemplos comunes son: cines y teatros, supermercados, grandes almacenes, ascensores, viajar en autobús, tren, avión o barco, andar por la calle, quedarse solo en casa, estar lejos de casa, conducir o viajar en coche.

Conductas defensivas

Las situaciones o lugares no siempre se evitan, sino que se pueden afrontar con ansiedad y/o con conductas defensivas para prevenir o manejar la amenaza asociada a la ansiedad/pánico. Ir acompañado de una persona de confianza o un animal doméstico, tomar medicación, beber alcohol o agua, comer algo, fumar, llevar objetos tranquilizadores, pensar en que se está cerca de un hospital o salida cercana, comprar solo a ciertas horas o escapar de la situación son algunos ejemplos de conductas defensivas. Éstas producen alivio inmediato pero contribuyen a mantener el problema.

Ansiedad anticipatoria

Preocupación por experimentar un ataque de pánico o una fuerte ansiedad. Es una expectativa o anticipación de que ocurrirá un ataque o una fuerte ansiedad en algún lugar o situación.

Miedo al miedo

Las personas con agorafobia tienen miedo a aquellas situaciones en las que pueden tener sensaciones de ansiedad o ataques de pánico. Suele surgir normalmente en situaciones externas temidas y también como consecuencia de las reacciones corporales producidas por el calor, el hambre, la fatiga, el estrés… que desencadenan a la vez reacciones corporales como debilidad en las extremidades, tensión, visión borrosa, malestar intestinal, dolor o tensión muscular o la sensación de nudo en el estómago o en la garganta.

Ataques de pánico o síntomas similares

La gran mayoría de las personas que sufren agorafobia informan tener o haber tenido ataques de pánico. Éste consiste en un intenso miedo, terror o malestar acompañado frecuentemente con una sensación de peligro o catástrofe inminente y de un impulso a escapar.

Los síntomas más frecuentes son: palpitaciones, mareo, dificultad para respirar, sudoración, temblores, el miedo a volverse loco o a perder el control y la despersonalización (extrañeza de uno mismo)/desrealización (irrealidad).

Los ataques de pánico varían considerablemente de una persona a otra. Difieren en frecuencia, intensidad, duración, en las reacciones somáticas, los pensamientos asociados, circunstancias de ocurrencia y predecibilidad (situacionales o espontáneos).

Interferencia o deterioro producido por el trastorno

En los casos graves las personas con agorafobia pueden pasar la mayor parte del tiempo en casa en compañía de familiares y llegar incluso al aislamiento total. Estas personas se ven incapacitadas para realizar una vida normalizada.

Síntomas de la agorafobia

Durante un ataque es muy difícil mantener un patrón de pensamiento racional ya que el miedo que lo origina es puramente irracional.
 
Entre los síntomas fisiológicos más frecuentes se incluyen taquicardias, temblores, mareos, vértigos, hormigueos, sudoración, dificultades para respirar, desmayos, vómitos, palpitaciones, etc.

 

Los síntomas psicológicos son del tipo miedo a perder el control como “me voy a desmayar”, “me voy a marear “, “voy a montar un espectáculo”, “nadie me va a ayudar”, estos son síntomas de “miedo al miedo” que se refieren al pensamiento anticipatorio que produce mucha angustia y ansiedad, pensando que estos síntomas físicos y psíquicos no podrán controlarse.

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