¿Qué es la amaxofobia?

El término amaxofobia proviene del griego amaxos (carruaje) y fobos (temor), es decir, miedo a conducir, pero no debe confundirse con la aprensión que padecen muchos conductores noveles y que desaparece por sí sola con el tiempo y la práctica. La amaxofobia puede manifestarse en cualquier momento con síntomas que van desde ansiedad, agitación o sudores ante la perspectiva de conducir un vehículo, a verdaderos ataques de pánico totalmente bloqueantes.

Llamamos Amaxofobia a la respuesta de intenso temor e incapacidad que experimentan algunas personas al conducir un vehículo o simplemente al pensar que tienen que hacerlo. En muchos casos, se inicia con una importante crisis de ansiedad (a veces un ataque de pánico) mientras se está conduciendo. La intensa sensación de pérdida de control que provoca esta experiencia, acompañada de una serie de pensamientos catastrofistas sobre lo que puede o podría haber sucedido, tiene como resultado un gran impacto emocional y un fuerte temor ante la posibilidad de que la crisis se repita o se produzca finalmente un accidente de tráfico.

Esta fobia, que provoca un miedo irracional a conducir un vehículo, impide ponerse al volante a cerca de 1,5 millones de personas con carné de conducir sólo en España, alrededor del 6% del total de conductores. En un grado más leve, aproximadamente el 33% de los conductores reconoce tener miedo a conducir bajo determinados factores como pueden ser el mal tiempo, la densidad del tráfico, nocturnidad o en trayectos nuevos, entre otros.

Causas de la fobia a conducir

Los que la sufren no son casos aislados, está bastante extendida en la población y puede deberse a diferentes factores: haber sufrido un accidente en primera persona, un ataque de ansiedad o momento de gran estrés al volante, que alguien cercano se haya visto involucrado en algún tipo de suceso en carretera, o cualquier tipo de recuerdo doloroso relacionado con la conducción.

Estos factores provocan que la persona que sufre de amaxofobia tenga un cúmulo de sensaciones negativas asociadas al manejo de un vehículo, conduzca en tensión y padezca distintos grados de miedo. Así, podemos encontrar desde personas que aun teniendo el carné no conducen por un temor paralizante, lo que se conoce como amaxofobia incapacitante, a otras que, bajo determinadas circunstancias como condiciones climatológicas, fluidez del tráfico, tipo de vía, etc., sufren angustia, sudoración, sensación de vértigo en las curvas o inquietud permanente.

El miedo también puede estar causado por la propia responsabilidad sobre el resto de ocupantes, especialmente cuando se circula con menores. El temor a que les suceda algo puede aumentar la sensación de vulnerabilidad y el estrés.

Síntomas de la amaxofobia

De forma similar al resto de fobias específicas, la amaxofobia, o miedo irracional a conducir, provoca una serie de síntomas que van asociados al hecho de manejar un vehiculo, o incluso ante la posibilidad de tener que hacerlo.

  • Sensaciones vividas de manera desagradable, como ansiedad (incluso angustia), pesadillas, etc.
  • Síntomas físicos como sudores de manos, temblores, rigidez muscular, etc.
  • Temores irracionales que hacen que se conduzca con miedos y tensiones.
  • Pensamientos distorsionados y catastrofistas entorno al hecho de conducir.
  • Resulta habitual que la persona que padece amaxofobia se sienta incomprendida por su entorno, lo cual le genera a su vez una disminución de su propia autoconfianza y autoestima que van a suponer un obstáculo para superar el problema.

Tratamiento de la Amaxofobia

La amaxofobia es un importante factor de riesgo en la conducción, ya que la ansiedad que produce es negativa para la toma de decisiones y puede llegar a dificultar la capacidad de reacción ante una situación de peligro real. La buena noticia es que se puede tratar y, en la mayoría de los casos, tratado debidamente suele tener un alto porcentaje de éxito en su tratamiento.

La persona que padece amaxofobia, al igual que el resto de fobias, debe ser consciente de la problemática y estar predispuesta a querer cambiar esta situación que le incapacita.

El miedo es una emoción natural ; sin él aparecería la temeridad, y no podemos olvidar que se trata de una fobia vinculada a un hecho real, en la medida en que circular conlleva un grado de riesgo. Por eso, la terapia con hipnosis nos permite enfrentarnos al miedo desde la seguridad para, muy poco a poco, modificar las ideas sobre la amenaza del tráfico, cambiar la autopercepción de la propia capacidad y aptitud al volante y conseguir, finalmente, suprimir y evitar la respuesta de huida  al conducir.

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