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La obesidad es una patología que está afectando a una población cada vez mayor, y aunque sus causas son muy diversas (factores genéticos ,metabólicos, psicológicos y sociales entre otros), un factor determinante se encuentra en los nuevos e inadecuados hábitos de alimentación, así como el sedentarismo característico de la vida moderna. El mecanismo básico es un desequilibrio entre ingesta calórica y gasto energético, y en muchos casos influenciado por algunos de los factores mencionados anteriormente.

De acuerdo con un informe publicado por la revista británica médica The Lancet, la obesidad se ha convertido en un problema mundial mayor que al hambre.  Unos 500 investigadores de 50 países compararon datos de salud de 1990 hasta 2010 para el informe de Carga Mundial de Morbilidad, lo que reveló lo que ellos llaman un cambio masivo en las tendencias de salud global. El estudio arroja datos como que en las últimas décadas la obesidad aumentó un 82% a nivel mundial, por ejemplo, los países de Medio Oriente tienen más obesidad que nunca antes, con un aumento del 100% desde 1990.

Los riesgos para la salud y posibles complicaciones de la obesidad son muchos.

  • Las personas obesas tienen un 50% más de probabilidad de riesgo de muerte que aquellas personas con peso normal (mismas edades).
  • El 26% de las personas que padecen obesidad sufren también de hipertensión arterial.
  • El 80% de los problemas con la diabetes de tipo 2, están relacionados con problemas de obesidad.
  • El 70% de los problemas cardiovasculares están relacionados con problemas de obesidad.
  • El 42% de las personas que padecen cáncer de mama y de colon son obesos.
  • El 30% de los problemas de la vesícula biliar están relacionados con la obesidad.

Tipos de obesidad y clasificación

Atendiendo al Consenso SEEDO (2000), a los sujetos se los clasifica en función del porcentaje graso corporal, cuando este está por encima del 25% en los varones y del 33% en las mujeres los podemos catalogar como personas obesas. Los valores comprendidos entre el 21 y el 25% en los varones y entre el 31 y el 33% en las mujeres se consideran límites.

La OMS ha propuesto una clasificación del grado de obesidad utilizando el índice ponderal como criterio:

  • Normopeso: IMC 18,5 – 24,9 Kg/m2

  • Sobrepeso: IMC 25 -29 Kg/m2:

    • Obesidad grado I con IMC 30-34 Kg/m2

    • Obesidad grado II con IMC 35-39,9 Obesidad grado I con IMC 30-34 Kg/m2

    • Obesidad grado III con IMC >= 40 Obesidad grado I con IMC 30-34 Kg/m2

En fechas posteriores la SEEDO (2007) además de la clasificación anterior añade la:

  • Obesidad de tipo IV (extrema) con IMC >50


La hipnosis en el abordamiento del sobrepeso

Numerosos autores de reconocido prestigio en el ámbito nacional (González-Ordi, Miguel Tobal, Antonio Capafons o Miguel Angel Vallejo entre otros) manifiestan que la hipnosis puede ser de gran ayuda en aspectos como fomentar la motivación del paciente, movilizar expectativas de autoeficacia, facilitar el auto-convencimiento en el éxito aunque sea a largo plazo, mejorar la capacidad de respuesta, facilitar conductas activas de afrontamiento, etc. lo que representa, en suma, que el sujeto tiene en sus manos la posibilidad de hacer más cosas de las que cree para conseguir sus objetivos propuestos de variar de forma positiva su estado físico y mejorar su condición. Dentro de las propias sesiones de hipnosis, una de las herramientas más potentes en este sentido es la de las sugestiones post-hipnóticas, que son aquellas instrucciones que se dan al sujeto, y que quedan grabadas en su mente, acerca de situaciones que se pueden producir y las respuestas que se consideran a las mismas. Hay evidencia de que una buena programación en este sentido, bien por vía positiva bien por vía negativa, puede y de hecho facilita que el sujeto tome conciencia plena de acciones que antes realizaba de forma automática, sin darse cuenta.

Aunque no todo lo que fuera de desear, la hipnosis es un área de investigación activa y ha demostrado ser una medio eficaz para mejorar la calidad de vida de muchas personas. Ya en 1995 Kirsch y su equipo de colaboradores constataron que la hipnosis es un componente eficaz en el tratamiento de pacientes obesos, no solo por esta patología sino también en los problemas asociados como ansiedad, malestar y depresión. No olvidemos también que estos pacientes, una vez superado su problema o sin llegar a superarlo, pueden obtener de la hipnosis un efecto “secundario” beneficioso: la práctica y aprendizaje pueden ser usados en el afrontamiento de otros aspectos y para mejoramiento personal. También un estudio realizado en 2.003 por Gonsalkorale y otros se informó que los pacientes seguían utilizando y obteniendo beneficios de la hipnosis cinco años después de haber tomado contacto con ella en un tratamiento.

En un tratamiento cognitivo-conductual integral, algunas de las acciones que se decidan acometer podrán ser objeto de la aplicación de la hipnosis, en conjunción y además de otras técnicas. A continuación vamos a referirnos a algunos apartados de posibles tratamientos aplicables relacionados con la obesidad que pueden ser incluidos en sesiones hipnóticas:

Autoaceptación

La imagen corporal propia es un concepto psicológico complejo, que repercute de forma negativa en los pacientes obesos, pudiendo estar influido por ideas irracionales instauradas incluso en la primera infancia, generalmente en el seno familiar. Los sentimientos de ridículo y la discriminación en ciertos ambientes laborales y sociales se unen a las propias preocupaciones y sentimientos con la percepción del propio cuerpo generando distorsiones y descontento. Mediante hipnosis y sugestiones post-hipnóticas se pueden modular estas auto-percepciones y pensamientos y conducirlos hacia visiones más realistas, incluyendo anticipación imaginativa del futuro a largo plazo en apoyo de la observancia de la dieta así como de realización regular de la actividad física. El funcionamiento social y la calidad de vida dependen de nosotros mismos mucho más de lo que alcanzamos a sentir: se trata de poner manos a la obra con convicción.

Autocontrol

El manejo y control de los pensamientos automáticos es fundamental en un programa de tratamiento de la obesidad. El sujeto debe ser responsable, no dejarse llevar y tomar conciencia plena de las conductas que realiza en relación con la alimentación y el ejercicio físico para llevar a buen puerto cualquier programa

Apetito

La alimentación debería estar controlada únicamente de forma fisiológica, por señales de hambre procedentes del estómago, al igual que otra similar como es la sed, pero en la sociedad moderna mantenemos una relación ambivalente con la comida, siendo fuente de placer mientras la consumimos y fuente de culpa por los efectos, todo ello muy alejado de la necesidad elemental de alimentarse para vivir. Desaparecida la activación puramente fisiológica, toma control lo cognitivo y es este punto donde las sugestiones hipnóticas pueden ser utilizadas para generar en el sujeto sensaciones de llenado y saciedad, sobre todo en episodios entre comidas. Si el sujeto consigue un buen nivel de hipnosis, puede llegar a utilizar auto-hipnosis de forma voluntaria varias veces al día para darse instrucciones que favorezcan estas sensaciones.

Conducta de comer

En la conducta alimentaria suelen existir ideas que nos llegan de forma inconsciente desde la niñez. El “hay que comérselo todo y no dejar nada en el plato” lo tienen grabado en el fondo de su mente muchas personas desde la infancia y condiciona el que la conducta de ingesta no finalice hasta ver el plato vacío, de forma automática y sin control. La hipnosis puede ayudar en poner en orden estos recuerdos y activar el control activo de las acciones, no dejando que funcione el “piloto automático” mientras se habla o se realizan acciones de forma conjunta como ver la televisión u otras. También otro aspecto importante en la conducta que no suele estar controlado de forma activa es la velocidad de engullir y el tiempo de masticado. El objetivo en sugestiones hipnóticas y post-hipnóticas sería ralentizarlos lo máximo posible y conseguir una atención plena y focalizada en la comida evitando las distracciones que favorezcan los automatismos en la acción de comer.

Activación emocional

Los estados emocionales de ansiedad y angustia están generalmente asociados a conductas compulsivas y atracones. Es frecuente entre los obesos la dificultad para manejar y expresar sus propias emociones, por lo que recurren a la comida ante emociones negativas como la tristeza, el enfado o las preocupaciones, que pueden llevarnos al atracón como solución para calmarlas. La realización de un programa pautado de alimentación, establecimiento de una dieta, genera estados ansiosos que parece que solo pueden ser contrarrestados con una ingesta compulsiva, con un “ataque al frigorífico”. La hipnosis nos puede ayudar a tomar conciencia, controlar los impulsos e iniciar acciones contrarias que contrarresten la ansiedad y sus pensamientos asociados.

Perseverancia

Los tratamientos de obesidad requieren conductas que deben ser seguidas y mantenidas durante largos periodos de tiempo. La alimentación es una necesidad diaria y que conlleva pueden una gratificación alta e instantánea. Los objetivos perseguidos solo se harán realidad a largo plazo si se mantiene la conducta, por lo que son relativamente fáciles y frecuentes las recaídas y además estas tienen un efecto demoledor: en muy poco tiempo se recupera, e incluso se supera, el peso que hemos tardado semanas o meses en dejar atrás. La hipnosis puede ser de gran ayuda en el mantenimiento de las pautas y el control de la gratificación inmediata.

Alimentos

En caso de debilidad por algún alimento cuya ingesta resulta perjudicial y/o prohibida en nuestros planteamientos, podemos dedicar sesiones específicas a generar rechazo al mismo, instigando sensaciones de asco y repulsión, bien con imágenes o con olores. Una forma es mediante sugestiones en las que se haga ver al sujeto que en su proceso de fabricación pudieran estar utilizándose malas prácticas, defectos en los controles sanitarios o de limpieza, etc. etc. A modo de ejemplo, imaginemos el caso del chocolate en el que hagamos ver que pueden estar incluidos entre sus ingredientes, por falta de control, gusanos o insectos, utilizar conservantes perjudiciales para la salud o huevos en mal estado. El sujeto puede interiorizar estos extremos que de forma inconsciente le generarán un rechazo contundente y efectivo a ese tipo de alimento.de forma automática.

Manejo del tiempo

En algunos casos puede ocurrir que el sujeto haya tenido episodios a lo largo de su vida en que ha tenido un peso normal y se encontraba de acuerdo y a gusto con su figura. En el camino hacia el fortalecimiento de su voluntad para cumplir el tratamiento trazado, se puede evocar mediante hipnosis un regreso a esa situación pasada evocando e intensificando las sensaciones de bienestar. Si no ha sido así, otra posibilidad es un supuesto viaje a un futuro agradable, donde el paciente se viera a si mismo en su estado físico ideal.

La hipnosis puede ser de gran ayuda en el tratamiento de la obesidad, de forma inocua y sin contraindicaciones, tanto al modular los aspectos emocionales asociados como servir de soporte y ayuda al establecimiento y mantenimiento de las pautas de tratamiento que se deriven de un análisis de las condiciones que han dado paso al estado de obesidad del paciente. Mente y cuerpo son una unidad indivisible y actúan de forma conjunta. La mente, con una historia evolutiva que empieza en la infancia condiciona nuestros actos y pensamientos en relación con la alimentación, una cuestión diaria que es muy difícil de manejar eficazmente.

Los ejemplos son situaciones concretas que pueden arrojar luz en la comprensión de determinadas situaciones. Imaginemos a una persona obesa, con una debilidad acentuada por cierto tipo de alimentos entre los que se encuentra la paella. Si habiendo iniciado un tratamiento pautado para reducir su problema, en el que se observa una dieta que prohíbe comer paella, se le pone una delante, su situación emocional sufrirá un shock: la paella está deliciosa y mi subconsciente me incita a comérmela, pero de forma consciente no debo hacerlo. Como consecuencia, haga lo que haga, sufrirá un conflicto emocional. Mediante hipnosis y sugestiones, tanto en sesión como de forma post-hipnótica, podemos condicionar, al menos de forma temporal, nuestras inclinaciones inconscientes a devorar la paella, para poner así de acuerdo lo que pensamos con lo que hemos decidido y zanjar de raíz el conflicto emocional.

 

Fuente original: 

HIPNOSIS y OBESIDAD
Angel Luis Domínguez Martín

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