Fobia a viajar en aviónSe estima que una de cada cuatro personas que suben a un avión sufre algún tipo de miedo a volar pero no todos lo padecen con la misma intensidad. Se considera que el 13% tiene verdadero pánico y un 15% presenta un malestar más o menos agudo o moderado al subirse a un avión.

Hay tantas razones para sentir miedo a volar como personas que lo padecen. En el miedo a volar puede haber algo irracional, instintivo, sin motivación directa conocida ni justificación aparente. También puede estar provocado por lo desconocido, el avión, su manejo, la fiabilidad de la técnica y el entrenamiento de los pilotos. O simplemente ser consecuencia de experiencias negativas pasadas. Sin descartar la influencia que los medios de comunicación ejercen cuando publican noticias e imágenes truculentas de los accidentes de aviación. Igualmente puede tener una raíz más profunda en el hecho de considerar a la vida como algo frágil y vulnerable y pensar que volando no se tiene control sobre ella. En base a lo cual, las personas controladoras, planificadoras y con un alto nivel de exigencia son más propensas a padecer el miedo a volar. Así mismo los muy imaginativos también están predispuestos a sufrirlo. Y, por supuesto, el temor puede estar asociado a otro tipo de fobias, como a la altura, a los espacios cerrados, a mezclarse con otras personas, etc. Se sabe también que las mujeres son mas propensas a padecerlo, en una proporción aproximada de tres mujeres por cada hombre según algunos estudios.

Llegados a este punto, y antes de continuar, es importante entender la diferencia entre fobia y miedo ya que da la impresión de que las hemos metido en el mismo saco.

El miedo es parte de la vida emocional normal, es una emoción primaria junto con la alegría, la pena y la ira. Nos permite alejarnos de situaciones indeseadas o peligrosas, y en condiciones normales puede ser manejado con realismo y lógica. No tiene por qué ser irracional.

Por el contrario, una fobia “es una sensación de miedo frustrante, desproporcionado e injustificado ante una persona, animal, cosa, actividad o situación concreta”. Es por lo tanto un miedo irracional y la respuesta que damos ante el estímulo es inadecuada. La persona con una fobia no se enfrenta al objeto fóbico, sino que lo evita.

Si nos centramos en la aerofobia, o fobia a volar, es interesante conocer unos datos previos:

  • Desde hace décadas el avión es el medio de transporte más seguro que existe.
  • La aviación registra un accidente grave por cada 2’4 millones de vuelos. En España, la posibilidad de sufrir un accidente mortal de coche es de una por 356.357 desplazamientos.
  • La mayoría de accidentes de avión se saldan sin muertos ya que muchos de ellos ocurren en pista.
  • Los aviones pasan varias ITV: una diaria antes del primer vuelo, cada 100 horas de vuelo, cada 600 horas de vuelo, cada 18 meses y la Gran Parada, cada cinco años o 30.000 horas de vuelo.

¿Pero por qué tanto miedo al avión cuando es considerado el medio de transporte mas seguro que existe? Aquí llega el eterno enfrentamiento: emoción contra razón. Y ya acabamos de ver que cuando la irracionalidad de nuestros sentimientos nos invade, ni la lógica, ni el razonamiento, ni la pura evidencia de los hechos, es capaz de hacernos superar estos miedos.

La persona con miedo a volar, cuando sabe que tiene que hacerlo, siente un desagradable cosquilleo en el estómago desde días u horas previos al vuelo. Antes o durante el vuelo puede padecer taquicardia, respiración entrecortada, hiperventilación, molestias digestivas, tensión muscular, sudoración de manos, malestar general, falta de apetito, etc. Respuestas típicas de lo que conocemos como un estado emocional llamado “ansiedad”. Pero esto es solo la parte fisiológica del cuadro, además puede presentar alteraciones mentales del tipo obsesiones que coartan su posibilidad de reflexión y distorsionan la realidad objetiva, bloqueos o lagunas mentales, así como alteraciones conductuales del tipo evitación. Le resulta imposible distraerse o trabajar durante el vuelo, dado su estado de nervios. Puede sentir la tentación de beber alcohol para “pasar el trago” más fácilmente o tomarse algún tipo de fármaco tranquilizante. Y siempre está pendiente del más mínimo ruido o señal que le pueda parecer sospechosa. La ansiedad aguda y descompensación puede, incluso, derivar en ataques de pánico. Y esto es lo que afecta o puede afectar a quien, a pesar de sus miedos, vuela, porque ya sabemos que hay otras personas que se niegan rotundamente a volar.

La hipnosis en el tratamiento de la fobia a volar

Existen muchas terapias para solucionar este problema. Una de las más esenciales es la educación; conocer el funcionamiento de un avión, saber  que un avión  no caerá en picado si tiene un fallo mecánico sino que cualquier avión puede planear sin motores. El conocimiento acerca de los aviones ayuda, pero no es suficiente para erradicar totalmente el miedo irracional.Podemos solucionar el problema con tratamientos farmacológicos, terapias cognitivas, terapias de exposición, técnicas de relajación y autocontrol, sin embargo, una de las más eficaces es la hipnosis. Existen casos en los que una simple sesión sirve para que la fobia desaparezca, frente a otros tratamientos que requieren de más tiempo.

En las sesiones de hipnosis se relaja al paciente y se intenta modificar la asociación que tiene entre volar y sufrir un accidente. Y es que el que padece la fobia piensa que por el simple hecho de volar, será víctima de un accidente, o sufrirá un ataque de pánico que no podrá controlar, etc. Siempre se sitúa en la peor de las situaciones. Mediante la hipnosis se tratará de que el paciente asocie el acto de volar a sensaciones agradables, a que es un medio de transporte altamente seguro, a que no habrá ningún tipo de problema durante el vuelo y que será capaz de volar de manera relajada.

Hay ocasiones en las que la fobia remite en una única sesión, puesto que se consiguen cambiar todas las asociaciones negativas relacionadas con el miedo a volar, así como todas las sensaciones que se experimentan durante el vuelo y conseguir asociarlas a bienestar y calma.

Sin embargo, hay otras personas que precisan de más sesiones. Además, al paciente se le enseña autohipnosis, de manera que llegado el momento del vuelo puede practicar la técnica de relajación por sí mismo y superar así ese momento con éxito.

Con la hipnosis se pueden romper esas asociaciones negativas que se desarrollaron y asociar el momento del viaje en avión a tranquilidad, seguridad… Gracias a una o varias sesiones de hipnosis se consigue pasar de un auténtico terror a la hora de volar, o imposibilidad de utilizar el avión como medio de transporte, a disfrutar de toda la preparación y de todo el vuelo.

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