Mitos sobre la hipnosis para dejar de fumar: qué es verdad y qué no

Hay personas que la consideran una herramienta interesante para trabajar determinados hábitos. Otras la relacionan con espectáculos televisivos, pérdida de control o situaciones en las que alguien parece hacer cosas contra su voluntad.

Entre ambos extremos existe una realidad bastante más sencilla.

La hipnosis no es magia, no es estar dormido y tampoco significa entregar el control a otra persona.

Al mismo tiempo, tampoco sería correcto presentarla como una solución milagrosa para dejar de fumar ni afirmar que garantiza resultados.

Por eso, si estás pensando en utilizar hipnosis para abandonar el tabaco, conviene separar lo que pertenece al imaginario popular de lo que realmente sabemos sobre la hipnosis y sobre su uso en el abandono del tabaco.

En este artículo vamos a revisar algunos de los mitos más frecuentes y explicar qué puedes esperar razonablemente.

Una aclaración importante: desmontar los mitos sobre qué es la hipnosis no significa afirmar que sea un método científicamente demostrado para dejar de fumar. La evidencia específica disponible sobre abandono del tabaco sigue siendo limitada, por lo que conviene mantener expectativas realistas.

Mitos y verdades sobre la hipnosis para dejar de fumar

Antes de hablar de mitos: ¿qué es realmente la hipnosis?

La hipnosis puede describirse, de forma sencilla, como un proceso en el que se utilizan sugerencias para influir en determinados aspectos de la experiencia, como la percepción, la atención, las emociones, los pensamientos o determinadas respuestas.

No existe una única explicación científica sobre la naturaleza exacta de la hipnosis. De hecho, algunos aspectos relacionados con la sugestibilidad y con el propio fenómeno continúan siendo objeto de investigación.

Pero sí conviene aclarar algo desde el principio:

hipnosis no es sinónimo de estar dormido o inconsciente.

Las explicaciones contemporáneas suelen relacionarla con procesos de atención focalizada y respuesta a la sugestión.

Esto ayuda a entender por qué algunas de las imágenes más populares sobre la hipnosis no representan bien lo que ocurre en una sesión.

No necesitas imaginar un péndulo delante de tus ojos.

No necesitas perder completamente la conciencia.

Y tampoco necesitas convertirte en una persona diferente.

La hipnosis puede utilizarse como una herramienta dentro de un proceso en el que la participación de la propia persona sigue siendo fundamental.

Para conocer una definición psicológica de referencia, puedes consultar qué es la hipnosis según la American Psychological Association.

11 mitos frecuentes sobre la hipnosis para dejar de fumar

Mito 1. «Cuando estás hipnotizado estás dormido»

Realidad: hipnosis y sueño no son lo mismo

Es probablemente una de las asociaciones más extendidas.

La propia palabra «hipnosis» tiene un origen históricamente relacionado con el sueño, y muchas representaciones populares muestran a una persona completamente dormida.

Pero durante una sesión de hipnosis la persona no tiene por qué estar dormida.

La experiencia puede incluir relajación, concentración o una sensación de estar muy absorto en algo, pero eso no significa necesariamente que hayas perdido la conciencia.

Puedes escuchar la voz del profesional, comprender lo que está ocurriendo y participar en el proceso.

Por eso, cerrar los ojos, permanecer quieto o sentir una profunda relajación no significa que estés dormido.

Tampoco es imprescindible experimentar una sensación extraordinaria.

Algunas personas describen una relajación profunda. Otras hablan de tranquilidad, concentración o una sensación parecida a cuando estás completamente concentrado en una actividad.

La experiencia puede variar considerablemente de una persona a otra.

Mito 2. «Con la hipnosis puedo perder el control o hacer cualquier cosa que me ordenen»

Realidad: la hipnosis no convierte a una persona en un robot

Este es probablemente uno de los mayores temores de alguien que nunca ha experimentado hipnosis.

La idea de que otra persona puede tomar el control de tu mente resulta llamativa, especialmente por la influencia de la hipnosis de espectáculo y de determinadas representaciones cinematográficas.

Pero una sesión orientada al cambio personal no consiste en entregar tus decisiones a otra persona.

Durante el proceso pueden utilizarse sugerencias dirigidas hacia determinados objetivos, pero eso no significa que el profesional adquiera un control absoluto sobre tu comportamiento.

La hipnosis no convierte a una persona en un robot.

Tampoco significa que vayas a ejecutar automáticamente cualquier cosa que alguien te diga.

Por eso conviene diferenciar entre tres ideas que a menudo se confunden:

  • perder el control;
  • obedecer automáticamente una orden;
  • ser víctima de un supuesto control mental.

Ninguna de estas expresiones describe adecuadamente la hipnosis como un proceso de atención y sugestión.

El profesional puede orientar la atención y utilizar determinadas sugerencias.

Pero la persona sigue participando en el proceso.

Mito 3. «Puedo quedarme atrapado en la hipnosis»

Realidad: no existe un estado del que necesites ser “rescatado”

Otra preocupación habitual es la posibilidad de quedarse atrapado.

La imagen de una persona que no puede «despertar» porque el hipnotizador no termina correctamente la sesión pertenece más a la ficción que a una descripción realista del proceso.

La hipnosis no es una especie de habitación mental de la que alguien tenga que sacarte.

Durante una sesión puedes hablar, moverte o cambiar de posición si lo necesitas.

Por tanto, no necesitas tener miedo de quedar atrapado en un supuesto estado hipnótico permanente.

Mito 4. «Después de la hipnosis no recordaré nada»

Realidad: la hipnosis no implica perder automáticamente la memoria

Otra imagen popular consiste en pensar que, después de una sesión, no recordarás absolutamente nada.

No es una característica necesaria de la hipnosis.

Una persona puede permanecer consciente y recordar posteriormente buena parte de lo ocurrido.

La experiencia subjetiva puede variar, pero no debemos confundir hipnosis con amnesia automática.

Esto es especialmente importante cuando alguien teme no saber qué ha sucedido durante el proceso.

Una sesión no necesita convertirte en una persona inconsciente de lo que está ocurriendo.

Mito 5. «Tengo que ser muy sugestionable para que la hipnosis pueda servirme»

Realidad: la respuesta a la hipnosis varía entre personas

No todas las personas responden exactamente de la misma manera a las sugerencias.

Existen diferencias individuales en la capacidad de respuesta hipnótica.

Eso significa que no tiene mucho sentido dividir a las personas simplemente entre «hipnotizables» y «no hipnotizables» como si fueran dos grupos completamente separados.

La experiencia puede variar en intensidad y también puede depender de factores como el contexto, las expectativas y la forma en que se desarrolla el proceso.

Por eso, un profesional responsable debería evitar prometer exactamente la misma experiencia a todo el mundo.

Mito 6. «Si soy escéptico, la hipnosis no puede funcionar»

Realidad: tener dudas no significa automáticamente que no puedas participar

Ser escéptico puede significar simplemente que quieres entender qué va a ocurrir antes de probar algo.

Y eso no tiene por qué ser un problema.

De hecho, hacer preguntas es razonable:

  • ¿Qué voy a experimentar?
  • ¿Voy a estar consciente?
  • ¿Qué papel tengo yo durante la sesión?
  • ¿Qué puede y qué no puede conseguir la hipnosis?
  • ¿Qué se espera de mí?

No necesitas aceptar explicaciones extraordinarias para interesarte por la hipnosis.

Puedes acercarte con curiosidad, prudencia y expectativas realistas.

Lo que tampoco sería correcto es afirmar:

«Si tienes dudas, la hipnosis no funcionará».

Una afirmación tan absoluta simplifica demasiado una cuestión que depende de múltiples factores.

Mito 7. «La hipnosis elimina automáticamente las ganas de fumar»

Realidad: no debería presentarse como un interruptor que apaga el deseo

Este es uno de los mitos más importantes cuando hablamos específicamente de abandono del tabaco.

Dejar de fumar no consiste simplemente en eliminar una sensación.

Existen hábitos, rutinas, situaciones asociadas al cigarrillo, expectativas, síntomas de abstinencia y otros factores personales.

Por eso no sería responsable decir que una sesión de hipnosis simplemente «borra» las ganas de fumar.

La hipnosis puede plantearse como una herramienta dentro de un proceso de cambio, pero no debería presentarse como un mecanismo mágico capaz de eliminar automáticamente cualquier deseo de fumar.

Además, la evidencia científica específica sobre la hipnosis para dejar de fumar no permite afirmar que exista un efecto garantizado.

Si quieres profundizar en este punto, puedes consultar qué dice la evidencia sobre la hipnosis para dejar de fumar.

Mito 8. «Una sesión garantiza que voy a dejar de fumar»

Realidad: ninguna sesión debería venderse como una garantía

Es comprensible que alguien que lleva años fumando quiera encontrar una solución rápida.

Pero una cosa es que un proceso pueda estar organizado alrededor de una sesión principal y otra muy diferente afirmar que una sesión garantiza el resultado.

No son conceptos equivalentes.

El número de sesiones no permite predecir por sí solo lo que ocurrirá en cada caso.

Tampoco existe una base razonable para prometer que una persona dejará de fumar «para siempre» simplemente por participar en una sesión de hipnosis.

La evidencia disponible no permite establecer que la hipnosis sea un método garantizado para abandonar el tabaco ni afirmar que produzca mejores resultados que otras intervenciones.

Por eso, si encuentras mensajes como «100 % garantizado» o «sin posibilidad de recaída», conviene ser prudente.

Mito 9. «La hipnosis sustituye cualquier otro tratamiento para dejar de fumar»

Realidad: no debería presentarse como un sustituto universal

Esta afirmación necesita especial cuidado.

Dejar de fumar puede abordarse mediante diferentes tipos de intervenciones y una persona debería poder conocer las distintas alternativas disponibles.

Por eso no sería responsable presentar la hipnosis como una solución que sustituye automáticamente cualquier otra opción.

La decisión sobre cómo abordar el abandono del tabaco depende de la situación individual.

Cuando corresponda, es conveniente consultar con un profesional sanitario.

Mito 10. «La hipnosis es magia»

Realidad: la hipnosis es objeto de estudio científico

La hipnosis lleva décadas siendo objeto de investigación en psicología y en otras áreas relacionadas con el comportamiento y la experiencia humana.

Pero aquí conviene hacer una distinción fundamental:

que algo sea objeto de estudio científico no significa que todas las afirmaciones realizadas sobre ello estén demostradas.

Por eso debemos evitar dos extremos.

Uno:

«La hipnosis es magia».

Y otro:

«La ciencia ha demostrado que la hipnosis sirve para todo».

Ninguno describe adecuadamente la situación.

La investigación continúa explorando cómo funciona la hipnosis, por qué algunas personas responden de forma diferente a otras y en qué contextos puede tener aplicaciones útiles.

Puedes conocer mejor esta línea de investigación en qué estudia actualmente la ciencia sobre la hipnosis.

Mito 11. «Si vuelvo a fumar, significa que todo ha sido un fracaso»

Realidad: una dificultad no puede reducirse a una única explicación

Si una persona vuelve a fumar después de intentar dejarlo, sería demasiado simplista atribuirlo todo a que «la hipnosis funcionó» o «la hipnosis no funcionó».

El abandono del tabaco puede implicar hábitos, situaciones concretas, síntomas de abstinencia, expectativas, contexto y otros factores personales.

Una dificultad o una recaída también puede proporcionar información sobre situaciones que todavía necesitan atención.

Lo importante es no convertir una experiencia difícil en una etiqueta:

«He vuelto a fumar, por tanto no puedo dejarlo».

Haber tenido varios intentos anteriores de dejar de fumar tampoco significa necesariamente que no exista ninguna otra posibilidad de cambio.

¿Qué es entonces la hipnosis para dejar de fumar?

Después de desmontar estos mitos, podemos formular una definición mucho más sencilla.

La hipnosis para dejar de fumar puede entenderse como el uso de técnicas hipnóticas dentro de un proceso orientado al cambio de determinados hábitos, asociaciones y respuestas relacionadas con el consumo de tabaco.

No significa:

  • estar completamente dormido;
  • perder la conciencia;
  • entregar el control;
  • obedecer automáticamente;
  • permitir que otra persona controle tu mente;
  • borrar mágicamente cualquier deseo de fumar;
  • garantizar que nunca volverás a fumar.

Y tampoco debería presentarse como una solución universal.

La hipnosis es una herramienta. El cambio sigue implicando a la persona.

Mitos y realidades sobre la hipnosis para dejar de fumar

¿Qué puedes esperar realmente de una sesión?

Si nunca has experimentado hipnosis, es normal tener curiosidad.

Una sesión puede incluir momentos de conversación, concentración, relajación y utilización de sugerencias dirigidas hacia los objetivos establecidos.

No necesitas imaginar una experiencia espectacular.

Tampoco tienes que sentir que has entrado en un estado extraordinario para considerar que has participado en una sesión.

La experiencia es subjetiva y puede variar.

Por eso resulta más útil llegar con una actitud abierta pero realista:

no esperar magia, pero tampoco necesitar creer en ella.

Si quieres conocer el proceso con más detalle, puedes leer cómo es una sesión de hipnosis para dejar de fumar.

¿Qué debería ofrecer un profesional responsable?

Más allá de la técnica utilizada, hay algunos aspectos que merece la pena valorar.

Explicaciones claras

Deberías poder entender qué se va a hacer y cuál es el planteamiento del proceso.

Ausencia de promesas absolutas

Un profesional responsable no debería garantizar resultados imposibles de asegurar.

Personalización

Tu historia, tus hábitos y tus circunstancias deberían importar.

Transparencia

El precio, las sesiones y lo que incluye el proceso deberían estar claros antes de comenzar.

Respeto por tus decisiones

No deberías sentir que tienes que aceptar afirmaciones extraordinarias ni contratar un tratamiento bajo presión.

Honestidad sobre la evidencia

Especialmente cuando hablamos de dejar de fumar, es importante diferenciar entre una experiencia profesional, una propuesta de trabajo y aquello que está respaldado por investigación científica.

Una cuestión importante: ¿la hipnosis para dejar de fumar está científicamente demostrada?

Esta pregunta merece una respuesta independiente.

La evidencia científica específica sobre hipnosis para dejar de fumar no permite afirmar actualmente que sea un método garantizado ni establecer con suficiente certeza que produzca mejores resultados que otras intervenciones.

La revisión Cochrane sobre hipnosis para dejar de fumar encontró evidencia de certeza baja o muy baja y concluyó que no existe evidencia clara de que la hipnoterapia sea superior a otros enfoques para ayudar a dejar de fumar.

Esto no significa que una persona no pueda tener una experiencia determinada durante un proceso de hipnosis.

Significa que debemos distinguir entre:

una experiencia individual

y

una conclusión científica general.

Esa diferencia es importante para cualquier persona que esté tomando una decisión sobre cómo intentar dejar de fumar.

Lee en detalle qué dice la evidencia sobre la hipnosis para dejar de fumar

En resumen: mitos que conviene dejar atrás

La hipnosis para dejar de fumar no debería entenderse como:

  • estar completamente dormido;
  • perder el control;
  • obedecer cualquier orden;
  • permitir que otra persona controle tu mente;
  • quedar atrapado en un estado extraño;
  • olvidar automáticamente lo ocurrido;
  • eliminar mágicamente las ganas de fumar;
  • garantizar que dejarás de fumar;
  • garantizar que nunca volverás a fumar;
  • sustituir automáticamente cualquier otra intervención.

Es más razonable entenderla como:

una herramienta relacionada con la atención y la sugestión que puede utilizarse dentro de un proceso de cambio, cuya experiencia varía entre personas y cuya eficacia específica para dejar de fumar debe interpretarse con prudencia a la luz de la evidencia disponible.

Si estás pensando en dejar de fumar mediante hipnosis

Antes de decidir, no necesitas creer ciegamente en la hipnosis.

Tampoco necesitas descartarla simplemente por las imágenes que hayas visto en televisión.

Puedes empezar por algo mucho más sencillo:

informarte y hacer preguntas.

Conocer cómo se plantea el proceso, qué puede aportar, qué limitaciones tiene y qué alternativas existen te permitirá tomar una decisión con mayor criterio.

En Hipnosis Bilbao, el proceso comienza con una charla inicial gratuita, por teléfono o videollamada, en la que puedes explicar tu situación, plantear tus dudas y conocer cómo se plantea el programa antes de decidir si quieres continuar.

Tomar la decisión de dejar de fumar no siempre es fácil.

Una conversación puede ser el comienzo del cambio. Cuéntanos tu situación y resolveremos tus dudas en una charla inicial gratuita, sin compromiso.

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