Tabaco radiactivo: polonio-210, el componente tóxico que las tabacaleras quisieron ocultar

Fumar un cigarrillo implica inhalar miles de sustancias químicas. Entre ellas hay componentes conocidos como el alquitrán, el monóxido de carbono, el arsénico o el benceno. Pero existe otro aspecto del tabaco del que se habla mucho menos: el cigarrillo también puede contener materiales radiactivos.

Entre ellos se encuentran el polonio-210 (Po-210) y el plomo-210 (Pb-210), dos radionúclidos relacionados con la cadena de desintegración del uranio-238. El CDC explica actualmente que estos materiales pueden permanecer en las hojas de tabaco incluso después de su procesamiento y que pueden entrar en los pulmones al inhalar el humo.

El hecho de que existan diferentes elementos radiactivos en el tabaco plantea una pregunta importante:

¿Por qué el polonio-210 ha recibido tanta atención científica?

La respuesta no es que sea el único radionúclido presente ni que siempre sea el que aparece en mayor concentración. Su especial relevancia se debe a sus propiedades radiológicas, a su comportamiento durante el consumo del cigarrillo y al hecho de que emite partículas alfa capaces de depositar una cantidad elevada de energía en una zona muy pequeña del tejido.

La historia del polonio-210 en el tabaco tampoco es reciente. Investigadores ya habían detectado esta sustancia en el tabaco y en el humo de los cigarrillos durante los años sesenta. Posteriormente, documentos internos de las compañías tabacaleras mostraron que la industria conocía su presencia y había estudiado diferentes formas de reducirla.

Pero ¿qué es exactamente el polonio-210? ¿Cómo llega al tabaco? ¿Por qué es especialmente relevante frente a otros radionúclidos? ¿Pasa realmente al humo? ¿Puede depositarse en los pulmones? ¿Qué sabían las compañías tabacaleras y desde cuándo?

¿Hay diferentes elementos radiactivos en los cigarrillos?

Sí.

El tabaco puede contener pequeñas cantidades de diferentes radionúclidos naturales.

Entre los que han sido identificados en estudios científicos se encuentran:

  • Polonio-210 (Po-210).
  • Plomo-210 (Pb-210).
  • Radio-226 (Ra-226).
  • Radio-228 (Ra-228).
  • Torio-232 (Th-232) y otros isótopos del torio.
  • Uranio-238 (U-238) y otros radionúclidos de su cadena.
  • Potasio-40 (K-40).

Una revisión publicada en Journal of Environmental Radioactivity analizó investigaciones sobre la radiactividad de diferentes marcas de cigarrillos y confirmó la presencia de varios radionúclidos, no únicamente Po-210 y Pb-210. La revisión científica puede consultarse en PubMed.

La presencia de estos elementos se relaciona con los procesos naturales de desintegración radiactiva y con la incorporación de radionúclidos desde el suelo, los fertilizantes y la atmósfera.

El CDC señala específicamente al polonio-210 y al plomo-210 entre los materiales radiactivos presentes en el tabaco.

Por tanto, hablar de “tabaco radiactivo” no significa que el cigarrillo contenga una única sustancia radiactiva.

Significa que, además de miles de sustancias químicas tóxicas, puede contener pequeñas cantidades de diferentes radionúclidos.

¿Por qué el polonio-210 es especialmente relevante?

Esta es probablemente la cuestión más importante para comprender la radiactividad del tabaco.

El polonio-210 no es el único radionúclido presente en los cigarrillos, ni todos los estudios encuentran exactamente la misma distribución de actividad entre los diferentes isótopos.

Su relevancia se debe principalmente a cuatro características.

1. El polonio-210 emite partículas alfa

El Po-210 es un emisor alfa.

Las partículas alfa tienen una capacidad de penetración muy pequeña. No atraviesan la piel intacta, pero cuando una sustancia emisora de partículas alfa se encuentra dentro del organismo, la situación es diferente.

Estas partículas pueden depositar una cantidad elevada de energía en una distancia microscópica y producir daño en las células próximas.

El CDC explica que las partículas alfa emitidas por el Po-210 pueden dañar el material genético de las células.

Por eso, para el polonio-210 es especialmente importante la exposición interna, no simplemente que la sustancia se encuentre fuera del cuerpo.

2. El tabaco puede concentrar polonio-210

El Po-210 procede de la cadena de desintegración del uranio-238, en la que también interviene el radón.

Las hojas de tabaco tienen una superficie que puede retener partículas procedentes de la atmósfera. Además, determinados fertilizantes fosfatados pueden contribuir a la presencia de radionúclidos en el cultivo.

El CDC explica que el Po-210 puede depositarse sobre las hojas de plantas de hoja ancha y que el tabaco puede concentrarlo.

La EPA describe igualmente cómo los productos de desintegración del radón pueden adherirse a las hojas de tabaco y señala específicamente al polonio-210 como el radionúclido que presenta mayor riesgo dentro de esta exposición. La explicación de la EPA puede consultarse aquí.

3. Puede pasar al humo que se inhala

No basta con que una sustancia radiactiva esté presente en la hoja.

Para valorar su relevancia al fumar hay que preguntarse qué cantidad pasa al humo y dónde termina después.

Los estudios han demostrado que el Po-210 puede pasar al humo principal del cigarrillo.

Una investigación publicada en 2022, por ejemplo, analizó el Po-210 y el Pb-210 en cigarrillos convencionales y en productos de tabaco calentado y confirmó la presencia de ambos radionúclidos en los productos estudiados y su transferencia al humo o aerosol en diferentes proporciones. Los resultados completos están disponibles en PubMed Central.

4. Puede depositarse directamente en el aparato respiratorio

Esta es probablemente la característica que hace especialmente relevante al Po-210 en el contexto del tabaquismo.

Cuando una persona fuma, no está simplemente expuesta a una fuente radiactiva situada a cierta distancia.

Está inhalando el humo que contiene las sustancias procedentes del cigarrillo.

Algunas partículas pueden depositarse en las vías respiratorias y los pulmones.

Investigaciones realizadas hace décadas detectaron concentraciones de polonio especialmente relevantes en el epitelio bronquial de personas fumadoras. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine encontró concentraciones de polonio superiores en determinados tejidos pulmonares de fumadores y observó concentraciones particularmente elevadas en el epitelio bronquial. El estudio original está disponible en PubMed.

Por tanto, el interés del Po-210 no depende simplemente de que sea “radiactivo”.

Depende de qué tipo de radiación emite, cómo llega al organismo y dónde puede depositarse.

¿Significa esto que el polonio-210 es el único o el más radiactivo de todos?

No.

Esta distinción es importante.

El tabaco contiene diferentes radionúclidos y cada uno tiene propiedades físicas y biológicas diferentes.

Por ejemplo, el plomo-210 también es importante porque forma parte de la misma cadena de desintegración y puede actuar como precursor del Po-210. De hecho, los estudios científicos han encontrado concentraciones relevantes de ambos radionúclidos en el tabaco.

Un estudio realizado sobre nueve tipos de cigarrillos encontró que Po-210 y Pb-210 presentaban las mayores concentraciones de actividad entre los radionúclidos analizados, aunque también encontró contribuciones relevantes de distintos isótopos del torio. En el modelo utilizado por los investigadores, la dosis efectiva anual estimada procedente del Po-210 fue de 61 μSv, frente a 9 μSv del Pb-210 y diferentes contribuciones de los isótopos del torio. Los resultados pueden consultarse en PubMed.

Otros estudios han obtenido cifras diferentes.

Por ejemplo, una investigación realizada en Italia estimó para fumadores de 20 cigarrillos diarios una dosis efectiva anual de aproximadamente 124,8 μSv atribuible al Po-210 y 162,6 μSv al Pb-210 en las condiciones y mediante los modelos empleados por ese estudio. Los datos originales están disponibles en PubMed.

Estas diferencias son importantes porque muestran que no es correcto reducir la radiactividad del cigarrillo a una única cifra ni afirmar que el Po-210 siempre representa la mayor dosis.

Entonces, ¿por qué se considera tan importante?

Porque su emisión alfa, su presencia en el tabaco, su transferencia al humo y su posible depósito en el tejido pulmonar hacen que sea uno de los radionúclidos más relevantes desde el punto de vista radiobiológico del tabaquismo.

De hecho, la EPA identifica específicamente al polonio-210 como el radionúclido del tabaco que presenta mayor riesgo.

¿Qué relación tienen el plomo-210 y el polonio-210?

El Pb-210 y el Po-210 no son dos sustancias completamente independientes.

Ambos pertenecen a la cadena de desintegración del uranio-238.

El Pb-210 puede transformarse mediante desintegración radiactiva en otros radionúclidos que finalmente conducen al Po-210.

Esto tiene una consecuencia importante.

El plomo-210 puede actuar como una especie de fuente o precursor del polonio-210 dentro de las partículas depositadas.

La relación entre ambos radionúclidos ha sido estudiada incluso para analizar cuánto tiempo permanecen determinadas partículas procedentes del humo en el epitelio bronquial. Un estudio clásico sobre la relación Po-210/Pb-210 en el epitelio bronquial está disponible en PubMed.

Por eso, cuando hablamos de la radiactividad del tabaco, tiene sentido mencionar conjuntamente Po-210 y Pb-210, pero sin perder de vista que sus características radiológicas no son idénticas.

¿Qué es exactamente el polonio-210?

El polonio-210 es un radionúclido que se encuentra de forma natural en cantidades muy pequeñas en el medio ambiente.

Es un producto de la desintegración del uranio-238 y está relacionado con la cadena del radón-222.

Tiene una vida media de aproximadamente 138 días.

Su característica más importante para este artículo es que emite partículas alfa.

El CDC explica que el Po-210 emite partículas alfa con suficiente energía para dañar el material genético de las células cuando la exposición se produce dentro del organismo.

La corta distancia que recorren las partículas alfa no significa, por tanto, que sean irrelevantes.

Al contrario: cuando el emisor está dentro del organismo, la energía puede concentrarse en una zona muy pequeña.

¿Por qué una partícula alfa puede ser importante?

La peligrosidad de una radiación no depende únicamente de cuánto penetra en el organismo.

Las partículas alfa tienen una capacidad de penetración muy limitada, pero depositan una cantidad elevada de energía en una zona muy pequeña.

Por eso, cuando una sustancia emisora de partículas alfa entra en el organismo, puede producir daño localizado en las células cercanas.

En el caso del tabaco, el aspecto especialmente relevante es la inhalación repetida.

Cada cigarrillo puede introducir humo y partículas en las vías respiratorias. Cuando el consumo se mantiene durante años, la exposición deja de ser un acontecimiento aislado y pasa a repetirse miles de veces.

El National Cancer Institute incluye el polonio-210 entre las sustancias presentes en el humo del tabaco que pueden causar cáncer.

¿Cómo llega el polonio-210 al tabaco?

El polonio-210 forma parte de procesos naturales relacionados con la desintegración radiactiva.

Una de las vías estudiadas es la presencia de productos derivados del radón en la atmósfera.

Las hojas de tabaco, debido a sus características superficiales, pueden retener partículas procedentes del ambiente.

También se ha estudiado la influencia de los fertilizantes fosfatados.

El CDC señala que el polonio-210 y el plomo-210 pueden llegar a las hojas de tabaco desde el suelo y el aire y permanecer en ellas después del procesamiento.

La EPA describe igualmente la deposición de los productos de desintegración del radón sobre las hojas de tabaco y su permanencia durante el procesamiento. Puedes consultar aquí su explicación sobre la radiactividad del tabaco.

Por tanto, no es necesario añadir una sustancia radiactiva al cigarrillo durante su fabricación para encontrar Po-210 en el producto final.

La radiactividad procede fundamentalmente de radionúclidos presentes en el entorno natural y de los procesos agrícolas y de cultivo que pueden favorecer su incorporación al tabaco.

¿El polonio-210 pasa al humo del cigarrillo?

Sí, aunque la cantidad transferida al humo depende del producto y de las condiciones de consumo.

Este punto es importante porque no todo el polonio-210 presente en el tabaco termina necesariamente inhalándose.

Diversos estudios han analizado cuánto Po-210 permanece en el tabaco, cuánto queda en la ceniza, cuánto queda retenido en el filtro y cuánto pasa al humo.

Por ejemplo, una investigación publicada en Journal of Environmental Radioactivity analizó 17 marcas de cigarrillos comercializadas en Italia y encontró concentraciones de Po-210 que variaban entre las marcas. Los datos originales pueden consultarse en PubMed.

Otro estudio sobre el denominado balance del polonio-210 en los cigarrillos encontró una concentración media de 16,6 mBq por cigarrillo en las muestras analizadas y estudió qué proporción se encontraba en el humo y otros componentes. El estudio está disponible en PubMed.

Por esta razón, no sería correcto afirmar que cada cigarrillo contiene exactamente una cantidad determinada de polonio-210.

Lo que sí está bien establecido es que el polonio-210 puede estar presente en el tabaco y que parte de él puede pasar al humo inhalado.

¿El polonio-210 se acumula en los pulmones?

El problema no consiste únicamente en la cantidad presente en un cigarrillo.

La exposición se produce de forma repetida.

El CDC señala que el polonio-210 y el plomo-210 pueden acumularse en los pulmones de los fumadores, donde las partículas pueden quedar retenidas junto con los componentes del humo.

La investigación histórica ya había encontrado diferencias en la distribución del polonio-210 entre personas fumadoras y no fumadoras.

Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine encontró concentraciones superiores de polonio en diferentes regiones pulmonares de fumadores y observó concentraciones especialmente elevadas en el epitelio bronquial. Puedes consultar el estudio original en PubMed.

Esto ayuda a explicar por qué el Po-210 ha despertado tanto interés científico.

No se trata únicamente de que exista radiación.

Se trata de que una sustancia emisora de partículas alfa puede introducirse repetidamente mediante la inhalación y alcanzar directamente tejidos respiratorios sensibles.

¿Qué relación existe entre el polonio-210 y el cáncer de pulmón?

Aquí conviene distinguir dos cuestiones.

La primera es que el tabaquismo causa cáncer de pulmón por múltiples mecanismos y debido a una mezcla extremadamente compleja de sustancias.

El polonio-210 es solamente uno de los componentes potencialmente perjudiciales.

La segunda es que la radiación ionizante puede producir daño en el material genético de las células y que el Po-210, cuando se incorpora al organismo, emite partículas alfa.

El CDC señala que la inhalación de Po-210, como ocurre al fumar, puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.

El National Cancer Institute también incluye el Po-210 entre las sustancias carcinógenas presentes en el humo del tabaco.

Esto no significa que pueda atribuirse una proporción concreta de todos los cánceres de pulmón provocados por el tabaco exclusivamente al polonio-210.

El cáncer asociado al tabaquismo es el resultado de una exposición compleja a numerosos agentes carcinógenos y tóxicos.

¿Las tabacaleras sabían que el tabaco era radiactivo?

Esta es una de las partes históricas más documentadas del problema.

El conocimiento científico sobre el polonio-210 en el tabaco no comenzó recientemente.

Ya en los años sesenta se publicaron investigaciones que demostraban la presencia de Po-210 en el tabaco y en el humo de los cigarrillos. Uno de los primeros trabajos relevantes fue publicado en Science en 1964 por Radford y Hunt. El artículo original puede consultarse en PubMed.

Pero posteriormente aparecieron documentos internos de las propias compañías tabacaleras que permitieron conocer qué sabían y qué investigaciones habían realizado.

Un trabajo publicado en American Journal of Public Health en 2008 analizó aproximadamente 1.500 documentos internos de compañías tabacaleras relacionados con el polonio-210.

Los investigadores Muggli, Ebbert, Robertson y Hurt concluyeron que las grandes compañías tabacaleras habían identificado la presencia de polonio en el tabaco y el humo décadas antes y que habían estudiado diferentes posibilidades para reducirlo.

El artículo, disponible íntegramente en PubMed Central, documenta la investigación interna realizada por las compañías y las decisiones relacionadas con la publicación de esos resultados.

¿Desde cuándo conocían las tabacaleras el polonio-210?

La investigación histórica indica que el conocimiento empresarial se remonta, como mínimo, a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta.

Los documentos internos muestran que las compañías realizaron investigaciones sobre la presencia de sustancias radiactivas en el tabaco y sobre la cantidad de radiación que podía recibir el pulmón.

La investigación de Muggli y sus colaboradores resulta especialmente relevante porque no se basa únicamente en declaraciones posteriores de las compañías, sino en documentos corporativos internos que fueron hechos públicos durante diferentes procesos judiciales.

El estudio completo puede consultarse aquí.

¿Intentaron las tabacaleras eliminar el polonio-210?

Según los documentos internos analizados por Muggli y sus colaboradores, sí.

Las compañías estudiaron diferentes estrategias para intentar reducir la presencia de polonio-210 o su transferencia al humo.

Entre las aproximaciones investigadas estuvieron el lavado del tabaco, la selección de materias primas con menor actividad radiactiva, determinadas modificaciones del filtro y otras estrategias relacionadas con el procesamiento del producto.

Sin embargo, los investigadores concluyeron que estas iniciativas no consiguieron eliminar de forma satisfactoria el problema.

La investigación histórica puede consultarse directamente en el artículo “Waking a Sleeping Giant: The Tobacco Industry’s Response to the Polonium-210 Issue”, publicado en American Journal of Public Health.

¿Por qué se dice que las tabacaleras ocultaron el polonio-210?

La expresión “ocultar” debe utilizarse con cierta precisión.

Lo que está documentado son decisiones internas sobre investigación, publicación y comunicación pública.

Muggli y sus colaboradores analizaron documentos corporativos que mostraban que las compañías eran conscientes de la existencia del polonio-210 y que determinados resultados de investigación no llegaron a publicarse.

Los autores interpretaron estos documentos como evidencia de una estrategia destinada a evitar aumentar la atención pública sobre la radiactividad de los cigarrillos.

Por tanto, una formulación rigurosa sería decir que documentos internos analizados por investigadores muestran que la industria conocía el problema y que determinadas investigaciones sobre el polonio-210 no fueron difundidas públicamente.

Esto es diferente de afirmar, sin matices, que cada empresa o cada persona dentro de la industria conocía exactamente todos los riesgos actuales asociados al Po-210.

¿Qué se sabe hoy sobre el polonio-210 en los productos de tabaco?

La investigación no se ha detenido en los cigarrillos convencionales.

En los últimos años también se ha estudiado la presencia y transferencia del polonio-210 en otros productos de tabaco.

Un estudio publicado en 2022 comparó cigarrillos convencionales con productos de tabaco calentado y encontró diferencias en la cantidad de Po-210 detectada en el humo o aerosol de los productos analizados. Los resultados completos pueden consultarse en PubMed Central.

Esto no significa que todos los productos de tabaco calentado tengan el mismo comportamiento ni que sean inocuos.

Significa que la transferencia de radionúclidos puede variar según el producto y la forma en que el tabaco se calienta o se quema.

Una investigación publicada en 2026 volvió a estudiar esta cuestión comparando cigarrillos convencionales, cigarrillos slim y productos de tabaco calentado. Los autores analizaron específicamente el Po-210 y su distribución entre el tabaco, los residuos de combustión, los filtros y el humo o aerosol. El trabajo está indexado actualmente en PubMed.

Estos resultados muestran que la investigación sobre la radiactividad del tabaco continúa actualmente.

¿Es el polonio-210 la sustancia más peligrosa del cigarrillo?

No sería correcto reducir el daño del tabaco a una única sustancia.

El humo del cigarrillo es una mezcla extraordinariamente compleja.

El National Cancer Institute señala que contiene más de 7.000 sustancias químicas, de las cuales al menos 250 son conocidas como perjudiciales y al menos 69 pueden causar cáncer.

Entre ellas encontramos sustancias como:

  • Arsénico.
  • Benceno.
  • Formaldehído.
  • Cadmio.
  • Níquel.
  • Monóxido de carbono.
  • Aminas aromáticas.
  • Hidrocarburos aromáticos policíclicos.
  • Nitrosaminas específicas del tabaco.
  • Polonio-210.

Por tanto, el interés del polonio-210 no consiste en que sea “el componente más peligroso” del cigarrillo.

Su importancia está en algo más concreto:

es un radionúclido que puede estar presente en el tabaco, pasar al humo e introducirse directamente en el aparato respiratorio, donde sus partículas alfa pueden producir una exposición localizada en los tejidos.

¿Fumar poco evita la exposición al polonio-210?

No existe una cantidad de cigarrillos que pueda considerarse libre de riesgo.

La exposición al polonio-210 es solamente una pequeña parte del problema.

Incluso cantidades relativamente reducidas de humo contienen sustancias tóxicas y carcinógenas.

El National Cancer Institute explica que incluso una pequeña cantidad de humo de tabaco puede ser perjudicial.

Además, cuando se fuma habitualmente, la exposición se repite de forma continua.

Por eso, reducir el consumo puede disminuir la exposición a determinadas sustancias, pero no convierte el consumo de tabaco en una actividad segura.

Preguntas frecuentes sobre el polonio-210 y el tabaco

¿El tabaco contiene solamente polonio-210 como elemento radiactivo?

No. Puede contener diferentes radionúclidos, entre ellos polonio-210, plomo-210, radio, torio, uranio y potasio-40. La cantidad y distribución varían según el producto y otros factores. Una revisión científica de la literatura puede consultarse en PubMed.

¿Por qué se habla tanto del polonio-210?

Porque es un emisor de partículas alfa, puede estar presente en el tabaco, puede pasar al humo y puede depositarse en los tejidos respiratorios. La EPA lo identifica como el radionúclido del tabaco que presenta mayor riesgo. Consulta la explicación de la EPA.

¿El polonio-210 es el radionúclido que aparece en mayor cantidad?

No necesariamente. Las concentraciones y las dosis estimadas varían entre estudios y productos. Po-210 y Pb-210 suelen aparecer entre los radionúclidos de mayor relevancia en el tabaco, pero también se han encontrado otros radionúclidos. Un estudio comparativo puede consultarse aquí.

¿El plomo-210 también es importante?

Sí. El Pb-210 forma parte de la misma cadena de desintegración y está relacionado con la formación de Po-210. Ambos pueden encontrarse en el humo del tabaco. La relación entre ambos radionúclidos ha sido estudiada en el tejido bronquial.

¿El polonio-210 es radiactivo?

Sí. Es un radionúclido que emite partículas alfa y tiene una vida media de aproximadamente 138 días. El CDC explica sus características aquí.

¿El polonio-210 puede pasar al humo?

Sí. Diversos estudios han detectado Po-210 en el humo de cigarrillos. La cantidad que pasa al humo puede variar según el producto y las condiciones experimentales.

¿El polonio-210 puede aumentar el riesgo de cáncer?

La exposición interna prolongada al Po-210 puede producir daño por radiación. El CDC señala específicamente que la inhalación de Po-210, como ocurre al fumar, puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.

¿Las tabacaleras conocían la existencia del polonio-210?

Sí. Los documentos internos analizados por investigadores muestran que las principales compañías tabacaleras conocían la presencia del polonio-210 en el tabaco y habían investigado formas de reducirlo. El estudio de Muggli y colaboradores analiza estos documentos en detalle.

¿El polonio-210 es la principal causa del cáncer provocado por fumar?

No puede atribuirse el cáncer asociado al tabaquismo a una única sustancia. El humo contiene miles de compuestos y numerosos carcinógenos. El Po-210 es uno de los componentes perjudiciales que han sido identificados.

¿Dejar de fumar elimina inmediatamente el polonio-210 del organismo?

No debe interpretarse de esa manera. El organismo elimina y redistribuye sustancias mediante diferentes procesos y a diferentes velocidades. Lo importante es que dejar de fumar interrumpe la exposición continuada al humo del tabaco.

¿Dejar de fumar merece la pena aunque lleve muchos años fumando?

Sí. Abandonar el tabaco aporta beneficios para la salud incluso después de años de consumo. El National Cancer Institute recoge los beneficios conocidos de dejar de fumar.

Una última reflexión

El polonio-210 no es la única razón por la que fumar perjudica la salud.

Ni siquiera es el único elemento radiactivo presente en el tabaco.

La importancia del Po-210 está en sus características específicas: es un emisor alfa, puede concentrarse en las hojas de tabaco, puede pasar al humo y puede depositarse en el aparato respiratorio.

La historia del polonio-210 resulta especialmente interesante porque permite observar dos dimensiones diferentes del tabaquismo: la científica y la histórica.

Por un lado, la investigación ha demostrado durante décadas que el tabaco puede contener radionúclidos como el polonio-210 y el plomo-210.

Por otro, los documentos internos de las compañías permiten conocer que la industria había estudiado esta cuestión mucho antes de que se conociera públicamente con la profundidad actual.

Pero quizá la pregunta más útil no sea cuánto polonio-210 contiene un cigarrillo.

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