Si entendemos la hipnosis como un estado focalizado de atención, donde no necesariamente tiene que darse la pérdida de conciencia o la falta de memoria sobre lo que ha sucedido en la sesión, la respuesta rotunda es SI. Pero si entendemos esta pregunta como si todo el mundo puede alcanzar el trance profundo -entendido en términos de hipnosis clásica- con una sugestionabilidad prácticamente total, la respuesta sería un relativo NO.

Conseguir un trance ligero o medio es relativamente fácil. Llegar a un trance profundo es más complejo; aproximadamente un 80% de sujetos puede llegar sin excesiva dificultad a un estadio profundo. Al 20 % restante les sería difícil por diversas variables complicadas de saber o controlar (temor a perder la propia consciencia, prejuicios o creencias, falta de confianza en el inductor, etc.) Pese a este hecho, en la mayoría de las ocasiones es suficiente con un trance medio para obtener resultados

La hipnosis produce una respuesta orgánica absolutamente positiva, ya que ayuda a eliminar tensiones físicas o emocionales, reduce ligeramente la tensión arterial, regula el ritmo cardíaco y respiratorio y equilibra los hemisferios cerebrales. Por tanto, desde este punto de vista, no existe ningún problema asociado a la hipnosis.

Sin embargo existen dos contra-indicaciones absolutas: en general no debe practicarse hipnosis a personas con esquizofrenia o graves enfermedades mentales porque podríamos agravarles sus síntomas, y además serían difícilmente inducibles. El segundo caso son las personas con epilepsia, o que recientemente hayan sufrido crisis de este tipo; durante la hipnosis les podría sobrevenir una de estas crisis, por lo que la prudencia desaconseja su uso.

Es mucho más fácil conseguir cambios conductuales, y recibir todo tipo de instrucciones en trances ligeros y medianos, más que en profundos, porque la efectividad de la hipnosis no depende de la profundidad del trance. La enorme efectividad de la propaganda televisiva, recibida por muchas personas en trance hipnótico muy ligero, es prueba cotidiana de esto.
No, de ninguna manera. Esto podemos verlo habitualmente en la fantasía y en las películas, pero allí se tergiversa el proceso hipnótico con la finalidad de entretener, crear suspenso o terror. En la realidad tenemos un estrato mental (que Freud llamó Súper Yo), que se encarga de establecer una censura en lo que se nos pueda inducir a hacer.
No. Lo que puede ocurrir es que recuerde acontecimientos que conscientemente había olvidado, pero que sí quiere decir, porque sabe que van en provecho de su sanación. Si son situaciones muy traumáticas, las olvidará otra vez al salir del trance. El hipnólogo usará su experiencia para decidir cómo y cuándo le lleva al consciente ese recuerdo y si es necesario.
Nada especial. Sencillamente saldrá del trance y volverá al estado de vigilia normal.

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