¿Qué es la aerofobia?

La aerofobia es un tipo de fobia en la que se produce un miedo muy intenso a viajar en avión. Lo que resulta aterrador es la idea de que pueda producirse un accidente aéreo, que por su naturaleza está asociado a un riesgo de muerte muy alto.

Sin embargo, no todos los casos de miedo a volar se pueden catalogar como aerofobia. Como en casi todo, en los miedos hay diferentes grados de intensidad, y la aerofobia solo existirá si el miedo es tan intenso que nos provoca una importante limitación.

Se estima que una de cada cuatro personas que suben a un avión sufre algún tipo de miedo a volar pero no todos lo padecen con la misma intensidad. Se considera que el 13% tiene verdadero pánico y un 15% presenta un malestar más o menos agudo o moderado al subirse a un avión.

Síntomas del miedo a los aviones

La sintomatología que presenta la aerofobia genera un comportamiento en el que evitamos subir a un avión, y aparece un estado de ansiedad anticipatoria cuando la persona es consciente de que debe volar. Los síntomas de la aerofobia son los siguientes:

  • Ansiedad (y ansiedad anticipatoria)
  • Pensamientos negativos y catastrofistas
  • Miedo y posibles crisis de pánico
  • Incremento del ritmo cardíaco
  • Sudoración
  • Taquicardia
  • Sensación de mareo o vértigo
  • Dolor estomacal
  • Temblores
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor en el pecho
  • Dificultades para respirar
  • Escalofríos o aumento de la temperatura del cuerpo

Causas del miedo a volar

¿Por qué tanto miedo al avión cuando es considerado el medio de transporte mas seguro que existe? Aquí llega el eterno enfrentamiento: emoción contra razón. Cuando la irracionalidad de nuestros sentimientos nos invade, ni la lógica, ni el razonamiento, ni la pura evidencia de los hechos, es capaz de hacernos superar estos miedos.

La persona con miedo a volar, cuando sabe que tiene que hacerlo, siente un desagradable cosquilleo en el estómago desde días u horas previos al vuelo. Antes o durante el vuelo puede padecer taquicardia, respiración entrecortada, hiperventilación, molestias digestivas, tensión muscular, sudoración de manos, malestar general, falta de apetito, etc. Respuestas típicas de lo que conocemos como un estado emocional llamado “ansiedad”.

Las causas que pueden desarrollar este trastorno fóbico específico son diversas:

  • Experiencias directas o de observación: la fobia puede ser causada como resultado de una vivencia traumática que haya generado una connotación negativa hacia el avión y un fuerte componente de miedo a este. No obstante, no es necesario que la persona haya experimentado dicho suceso traumático para desarrollar el trastorno, puede haberse dado mediante la observación de un acontecimiento ajeno.
  • Sesgos cognitivos: las creencias que nosotros desarrollamos sobre nuestro entorno juegan un papel fundamental en el establecimiento del miedo a viajar en avión. Si uno empieza a dar vueltas al mismo pensamiento, sobre los riesgos y la peligrosidad del avión, puede asentar en su subconsciente una preocupación desmesurada e irracional, apareciendo con ello la fobia.
  • Herencia o información del seno familiar o próximo: varios estudios estiman su posibilidad. Se considera la opción de que el comportamiento fóbico haya sido compartido por varios miembros de una familia, es decir, que uno o ambos progenitores tengan miedo a volar y les transmitan a sus hijos dicho miedo.

La seguridad de viajar en avión

Según la IATA (Asociación de Transporte Aéreo Internacional), el número total de accidentes y víctimas mortales se redujo respecto a la media de los últimos cinco años, lo que confirma que viajar en avión es cada vez más seguro.

  • Desde hace décadas el avión es el medio de transporte más seguro que existe.
  • La aviación registra un accidente grave por cada 2’4 millones de vuelos. En España, la posibilidad de sufrir un accidente mortal de coche es de una por 356.357 desplazamientos.
  • La mayoría de accidentes de avión se saldan sin muertos ya que muchos de ellos ocurren en pista.
  • Los aviones pasan varias ITV: una diaria antes del primer vuelo, cada 100 horas de vuelo, cada 600 horas de vuelo, cada 18 meses y la Gran Parada, cada cinco años o 30.000 horas de vuelo.
 

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